Sabado, 15 de Diciembre de 2018
La aritmética de las rentas vitalicias, por Eduardo Morón

“La mutualidad es la que permite devolver en pensiones más que el capital inicialmente entregado por el jubilado”, precisa el presidente de la Asociación Peruana de Seguros (Apeseg)

Un congresista se pasea por los medios de prensa diciendo mentiras sobre cómo funcionan las rentas vitalicias. Señala que la renta vitalicia funciona de la siguiente manera:

? Escena 1: Una persona cumple 65 años y se jubila. Tiene un fondo de S/90 mil y decide tomar una renta vitalicia, ofrecida por una aseguradora.

? Escena 2: La compañía de seguros le dice al nuevo jubilado: “Usted va a vivir hasta los 110 años porque así lo dice la tabla de mortalidad de la SBS, así que le pagaremos S/2.000 por año para que alcance por 45 años.

? Escena 3: Como el jubilado fallece a los 90 años y no a los 110, la compañía de seguros llega a pagarle S/50 mil y se queda con los restantes S/40 mil, dinero que hubiera podido dejar como herencia.

Dicho con convicción, todo lo anterior parece verdad, pero en realidad son mentiras que no resisten la más mínima aritmética de cómo funcionan las rentas vitalicias.

Si una tabla de mortalidad llega hasta los 110 años, quiere decir que asumiremos que nadie pasará esa edad. Esa misma tabla señala que un importante porcentaje de personas que cumplan los 65 años cumplirá también 66. O al revés: que la probabilidad de pasar de los 65 a los 66 es alta. La probabilidad de pasar de los 66 a los 67 un poco menor y de los 67 a los 68 menor aun. Y así, esa probabilidad se va reduciendo y es cero entre el 110 y el 111.

¿Saben cuánto más altas serían las rentas vitalicias si fijáramos la edad terminal en 100 años en lugar de 110 años? Menos de 1%. Es decir, irrelevante. La mutualidad es la que permite devolver en pensiones más que el capital inicialmente entregado por el jubilado. Los seguros se basan en el principio de la mutualidad. Esto permite que un grupo de personas que comparte un riesgo pueda protegerse financieramente, ya que es improbable que todos los individuos de esa población asegurada sufran de manera simultánea un siniestro.

Si hablamos de rentas vitalicias, una compañía de seguros puede vender simultáneamente 1.000 rentas vitalicias porque sabe que pocos fallecerán antes de los 70 años y pocos también pasarán los 100. Es más probable que la mayoría de esos jubilados fallezca en sus setentas, ochentas o noventas.

Debería funcionar la ley de los grandes números, es decir, que esas 1.000 personas sean una muestra representativa de la población total, con una proporción de longevos y una proporción de no longevos, tal como lo señala la tabla de mortalidad.

Las rentas vitalicias permiten dar pensiones que en valor presente pueden ser mayores que el capital entregado. Son los no longevos (vía el principio de mutualidad) los que permiten pagar a los longevos más que el capital o fondo entregado a la aseguradora. Si usted pasa la edad promedio, considérese longevo.

Es erróneo mezclar el motivo de herencia con la jubilación. Si me voy a jubilar, primero debo pensar en cómo financiar mi vejez. Por eso compro una renta vitalicia. Si, además, quiero y puedo dejarles algo a mis hijos, previamente debería separar una parte de mi capital inicial. Ojalá haya quedado claro para todos, es un tema demasiado importante como para andar mintiendo en público.

Fuente: Diario El Comercio

 
 
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